Mirar a través de la música nos transporta a lo que quisiéramos que fuese real, convirtiéndose en el momento perfecto para aprender a volar, y estas ahí mirando, sin hablar, haciéndote mil preguntas con un Re eterno que te llena de dudas, re-inventar, re-evaluar, re-incidir, re-intentar, tratando de explicar por que el ritmo cardiaco de tu corazón se acelera sin que tu lo quieras, se introduce dentro de ti la creación de los mejores acordes, acorde al momento. Por que no hay mas ciego que el que no escucha su alma.
La armonía precisa para establecer el vinculo necesario en el acento que hace falta. Un Do mayo, no menor de impulsos que te invitan a entrar en el concierto, quizás mas importante de tu vida, pero un contratiempo es necesario para reflexionar, si es verdadero o no.
Respiras nuevamente y ahí está, la mejor melodía que en tu vida escuchaste, tanto así, que te parece intocable, impalpable e irreproducible, por que solo la puedes escuchar dentro ti y te hace erizar con cada corchea que esta en su partitura, mostrándote que es la creación perfecta para el instante, y páras, por que tienes miedo, miedo de que sea real y viene la fuga inmensa que te ayuda a salir del paso, pero que no es suficiente para que dejes de volar.
Te escondes tras un homónimo de piedra que cubre tu ser, para no reconocer que la melodía te hace pensar en volver a sentir. Integras el intervalo eterno de un silencio que grita sin ser escuchado, siendo este el silencio mas bullicioso que hayas tenido en tu vida, y ahí estás tiritando de ansiedad, confundido pero transmutado, renovado, con ganas de poder dirigir una nueva orquesta, por que los componentes que necesitabas están ahí, en tu alma, dentro de ti, formando los matices precisos para llenar de Sol lo que antes no lo tenia.
Los ojos de la musicalidad están cada día esperando tu llegada para observar tus acordes, las notas que sostiene en sus pestañas humedecidas por el llanto de la espera, aceleran el pulso de la acción, procurando no dar un paso en falso que agudice tus sentidos, controlando los acentos del desenfreno del interés, para no desafinar en la creación de la obra maestra.
* Para mis amigos musicos...
Sin Comentarios, solo te puedo decir que es hermoso.
ResponderEliminarBesitos